¿En Navidad somos todos más buenos? No. Somos más hipócritas.
¿"En Navidad somos todos más buenos"?
No. En Navidad somos solo más hipócritas.
Se dice que en Navidad somos todos más buenos. Yo digo que no es verdad.
Esta Navidad he visto en las redes una cantidad indecente de publicidad agresiva: botox, filler, pestañas postizas, labios inflados, pómulos levantados, pechos rehechos, glúteos "mejorados". El mensaje, ni siquiera tan velado, era este: "Para Navidad, rehaz tu cara."
Qué poesía. Nada de paz, amor y fraternidad: ácido hialurónico y neurotoxinas para todos.
Y lo más inquietante no es ni siquiera que estas publicidades existan. Es que encuentran terreno fértil. Mujeres inteligentes, sensibles, a menudo conscientes… que aunque sea por un segundo han pensado: "Quizás solo un retoquito."
Solo. Como si inyectarse una sustancia química en el rostro fuera comparable a cambiarse el esmalte de uñas.
Un pequeño reality check (sin filtros)
Si estás leyendo y has pensado aunque sea una vez:
- "Botox preventivo"
- "Filler natural"
- "Es algo ligero"
- "Lo hacen todas"
debes saber una cosa: ya no eres libre, eres el target perfecto.
El marketing de la estética ha hecho un trabajo extraordinario: ha transformado procedimientos médicos invasivos en una extensión del skincare. Sérum, crema, toxina. Una rutina de belleza completa.
Botox: no es beauty, es neurología (siento decepcionarte)
Empecemos por él, el rey de las jeringas. El botox.
No es un mimo. No es un tratamiento. No es "solo un pinchacito".
Es toxina botulínica. Una neurotoxina producida por Clostridium botulinum. La misma familia de sustancias que, en otros contextos, causa parálisis y muerte.
Ahora, claro: "pero las dosis están controladas". Verdad. Pero sigue siendo una sustancia que bloquea la transmisión neuromuscular. Traducido: paraliza.
Efectos secundarios documentados:
- párpados que caen
- cejas bloqueadas en expresiones permanentemente sorprendidas
- asimetrías faciales
- cefaleas crónicas
- dificultad para tragar
- sensación de rostro "apagado", disociado
Y no, no siempre es reversible como te cuentan en Instagram.
Si te parece normal inyectarte una neurotoxina para no parecer cansada, quizás el problema no son las arrugas.
Filler: "es solo ácido hialurónico" (la mentira mejor lograda)
Aquí entramos en el reino de la fábula moderna.
"Es una sustancia natural." "El cuerpo la reabsorbe." "Es seguro."
Sí, claro. Como decir que el alcohol es seguro porque deriva de la fermentación natural.
El ácido hialurónico de los fillers:
- está químicamente modificado
- está reticulado para durar más tiempo
- no es el que tu cuerpo produce espontáneamente
Efectos reales, no los del folleto:
- oclusiones vasculares (sí, piel que muere)
- necrosis
- ceguera permanente si entra en un vaso conectado al ojo
- nódulos duros
- granulomas
- inflamaciones crónicas
- migración del producto (spoiler: no se queda donde lo pones)
¿Y cuando algo sale mal? "Lo disolvemos."
Lástima que la enzima usada para disolver los fillers (hialuronidasa) no distingue entre filler artificial y ácido hialurónico natural. ¿Resultado? Rostros vaciados, piel colapsada, dolor, depresión. Mujeres que cuentan que ya no se reconocen en el espejo.
Pero de esto no encuentras reels patrocinados.
"Lo hacen todas" no es una justificación, es una alarma
Hay un número creciente de mujeres en el mundo que cuentan la misma historia:
"Pensé que era algo insignificante. Ahora convivo con dolor, problemas estéticos peores que antes y un sentimiento de culpa devastador."
Foros, grupos, testimonios. No influencers. Personas reales.
Y no, no son "casos raros". Son solo casos que no hacen ganar dinero a nadie.
El verdadero daño: lo que no se ve en la resonancia magnética
El problema más grave no es solo químico o físico. Es psíquico e identitario.
Esta industria te enseña a:
- mirarte como un proyecto que corregir
- percibir tu rostro como un defecto
- no confiar más en tus expresiones naturales
- perseguir un ideal que se mueve cada año
Es un sistema que no quiere que estés bien. Quiere hacerte dependiente.
Porque una mujer en paz con su propio rostro es una mujer que no consume.
Navidad debería ser lo opuesto a todo esto
La Navidad, si aún tuviera un sentido profundo, debería decir:
- detente
- escúchate
- habita tu cuerpo, no lo combatas
- no eres un producto que mejorar
En cambio no. Navidad 2025: "Regálate una cara nueva."
Un mensaje espiritualmente vacío, culturalmente pobre, psicológicamente violento.
Conclusión (incómoda, pero necesaria)
Si has pensado aunque sea por un instante en cambiar tu rostro con estas técnicas, no eres estúpida. Pero has sido manipulada.
Y la verdadera rebelión hoy no es rehacerse. Es quedarse íntegras en un mundo que gana dinero con tu insatisfacción.
Esta Navidad, el regalo más radical que puedes hacerte es no odiar tu rostro. Y no permitir que nadie te convenza de que una jeringa es amor.
Rituale narrativo de cierre
Gracias por estar aquí, por leerme, por permitir que estas palabras formen parte de tu propio viaje interior.
Si hay un tema que te intriga, una duda que te acompaña o un deseo que quieres explorar, cuéntamelo. Este espacio existe para crecer contigo.
Con amor,
Cristina Cafagno
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